Si ya eres un senderista experimentado, seguro que tienes tu propia lista o ni siquiera necesitas tenerla para saber qué te hace falta llevar en la mochila.
Para los compañeros que están empezando, dejamos algunas recomendaciones por si les resulta útil.
El mundo del material de montaña actualmente tiende al infinito. En las dos últimas décadas se ha multiplicado la oferta y se ha hecho accesible a todo tipo de público. No obstante, para iniciarte en la práctica del senderismo, no necesitas invertir demasiado ni ir a la última. A continuación te proponemos una lista de material básico sobre la cual puedes hacer tu propia selección: la experiencia te irá dictando qué necesitas y de qué puedes prescindir. Presta especial atención al calzado (que será tu principal elemento de seguridad en la práctica de esta actividad) y a la mochila (que te proporcionará comodidad y salud para tu espalda)
Tomaremos como referencia la mayoría de las rutas que hace el Grupo de Senderismo Botánico 22. Para otro tipo de salidas o actividades, quizá precises otro material.
1- El calzado
Puedes elegir entre botas de montaña o zapatillas de trail. Últimamente ha aparecido el concepto de “calzado (zapatillas y botas) de aproximación”, que es una fusión de las prestaciones de ambas.
Si eres principiante, es aconsejable que empieces con unas botas que te protejan el tobillo.
A la hora de elegirlas, valoraremos comodidad, transpirabilidad, flexibilidad y adherencia. Nos probaremos ambos pies con un calcetín del grosor similar al que vayamos a utilizar; con los dedos extendidos tocando la punta, comprobaremos que cabe el dedo corazón de la mano entre nuestro talón y la parte posterior de la bota (normalmente nuestra talla en calzado de montaña es un número más del que necesitamos en el de calle)
2 - La ropa
Aunque actualmente hay tejidos técnicos que nos permiten ahorrar peso hibridando dos en una, tradicionalmente los montañeros se han vestido siguiendo la teoría de las 3 capas:
Primera capa: Su función es mantener el calor corporal, alejando de la piel la humedad generada al sudar. Las composiciones más frecuentes son el polipropileno y otros derivados sintéticos. Debe adquirirse justa y lo suficientemente larga para que cubra los riñones, transpirable y agradable al tacto. Evitaremos los tejidos que se empapen con facilidad y cueste lavar y secar.
Segunda capa: Es la encargada de mantener el calor corporal. Debe permitir la comodidad de movimientos. Valoraremos que tenga bolsillos y cierres accesibles, refuerzos en las partes de rozadura, cremallera delantera, cuello que proteja sin molestar. Es mejor combinar 2 ó 3 prendas finas que una gorda. Puedes elegir entre una amplia gama de forros polares, plumíferos, primaloft, etc. El poder calorífico de un plumas se mide en cuins; los de buena calidad tienen a partir de 600.
Tercera capa: Es la que nos aislará del viento, la humedad, la lluvia y la nieve. Buscaremos membranas que sean a la vez impermeables y transpirables. Son más versátiles las chaquetas que no llevan relleno (las que tienen suelen ser de esquí de pista) Valoraremos que sean lo suficientemente holgadas como para vestir otras prendas debajo; que tengan capucha a ser posible con visera, bolsillos amplios de fácil acceso, ceñidores en los puños, la cintura y los bajos, cremalleras axilares. En cuanto al pantalón, conviene que disponga de cremalleras laterales, presente refuerzos en rodillas y culera, y lleve polaina integrada o algún tipo de ajuste en el tobillo.
La impermeabilidad la indica la columna de agua que puede soportar la membrana. No confíes demasiado en aquellas en las que sea inferior a 10000. La transpirabilidad de una prenda se mide en RET: cuanto más bajo el RET, mejor transpirabilidad tendrá la prenda. Un RET entre 1-6 es idóneo para actividades aeróbicas intensas (carreras de montaña o esquí de fondo), un RET entre 6-12 es ideal para actividades aeróbicas moderadas (senderismo) Estas magnitudes no siempre vienen indicadas, pregunta al vendedor o busca información sobre el modelo.
Lee las recomendaciones que encontrarás en las etiquetas para lavar, secar y guardar las prendas técnicas.
2.a).- Especial protección de la cabeza, los pies y las manos
¡Se puede perder un 40% del calor corporal total a través de la cabeza!
Es importante llevar gafas de sol, y protegerse la piel y los labios.
Las manos pueden abrigarse siguiendo la teoría de las tres capas, con guantes o manoplas que deben cubrir bien las muñecas y estar provistos de alguna cinta que los mantenga unidos a ella.
Los calcetines deben ajustarse al pie sin comprimirlo. Combinarán la transpirabilidad con la necesidad de abrigo de cada persona.
3.- La mochila.
Existen diferentes tipos y capacidades (esta se mide por litros) Para una excursión de un día se utilizan las mochilas llamadas “de ataque” (hasta 40 litros) Las prestaciones que le exijamos las decidiremos según la actividad que vayamos a realizar y la época del año en que queramos utilizarla.
Si vas a adquirir una nueva, es importante fijarse en que los ajustes ciñan bien la mochila a la espalda, así como en que tenga cinturón lumbar y pectoral. Si usas bastones, también en que tenga cintas con las que sujetarlos cuando quieras llevarlos plegados.
Cómo regular la mochila:
1.- Una vez que tenemos cargada la mochila a la espalda, la cruz formada por el inicio de las hombreras debe estar a la altura de los omoplatos.
2.- Ajustar el cinturón haciéndole corresponder la parte superior de la pelvis, tensándolo hasta que notemos contacto a lo largo de todo el contorno de la cintura.
3.- Tensar las hombreras hasta notar que existe contacto en toda la zona del pecho, hombros y, preferiblemente, el inicio de la espalda.
4.- Tensar los ajustes laterales del cinturón hasta que no exista balanceo de la carga.
5.- Regular las correas cenitales teniendo la precaución de que no nos molesten en el giro de cabeza. En ascenso aflojar los tensores superiores y apretarlos en descenso para asegurar la inmovilización de la carga. Resulta muy útil la cinta del pecho.
Hay diferentes recomendaciones sobre cómo distribuir el contenido.
4.- De qué y cómo llenar la mochila es algo muy personal. El equipo mínimo podría ser el siguiente:
- Reloj
- Linterna frontal
- Protector solar
- Gafas de sol
- Mapa, brújula y/o GPS
- Navaja
- Manta térmica, vela y encendedor
- Silbato
- Teléfono móvil
- Chaqueta y pantalón impermeables
- Funda impermeable para la mochila (o una bolsa de plástico en la que quepa todo lo que llevas dentro)
- Gorro / gorra / sombrero
- Guantes
- Comida para todo el día
- Agua según la temperatura prevista y la duración de la ruta (mínimo 1,5 litros)
- (Calcetines y camiseta de recambio)
- (Bastones)
4.a) Sobre los bastones: Verás que hay senderistas que los llevan en todas las rutas y otros que andan siempre sin ellos.
Por otra parte, caminar siempre con ellos puede atrofiar la propiocepción.
Personalmente, opto por alternar salidas con bastones y otras sin ellos, dependiendo del tipo de ruta (desnivel, duración, terreno...) o de la actividad (andar, correr, alpinismo...), o simplemente de cómo se encuentren mis articulaciones.
5.- Material específico para rutas con nieve, ríos, zonas de baño, etc.
En estos casos, en la casilla de la excursión constará el material necesario o recomendable.
- Para rutas con nieve es útil llevar polainas y viene muy bien un termo con bebida caliente. No olvides cambiar las rosetas de los bastones (en este medio sí muy recomendables) por las específicas para nieve.
- Para las rutas con zona de baño: bañador, toalla de microfibra, calzado de recambio.
- Para las rutas que discurren por barrancos: (además del punto anterior) bidón o bolsa estancos, neopreno, casco...